lunes, 2 de noviembre de 2009

15cm sobre el nivel del mar



Una vez Luis Fernández dijo que las mujeres eran arrechas, porque son buenas madres, buenas hijas, buenas esposas, buenas hermanas, excelentes trabajadores, buenas amas de casa y todo con el cabello extremadamente liso y montadas en 15cm sobre el nivel del mar, luego Nina García (Directora de Elle Magazine) dijo que una mujer tiene que caminar en tacones como si hubiese venido al mundo con ellos puestos, esas imágenes quedaron en mi mente y entendí que el mundo realmente se mueve en 15cm sobre el nivel del mar, las grandes revoluciones, actas de independencia, terremotos, hundimientos, inquisiciones, etc. se hicieron sobre 15cm.

Amo una mujer en tacones, tengo fetiche por una mujer que ande en puntas, creo que no hay mejor icono de femineidad que unos buenos tacones, unos bien altos, que reafirmen que andar de puntas es solo una pequeña cosa de lo que las mujeres pueden hacer. Las grandes líderes del mundo se mueven y toman decisiones sobre unos Stilettos, y las mejores amas de casa hacen sus tortas, cenas, almuerzos y postres montadas en sus cómodos y bellos tacones.

Sin embargo, he notado que los tacones tienen tantos fanáticos como enemigos, despiertan miedo y fascinación, pasión y repulsión, dolor y placer, unos tacones pueden ser un karma como pueden ser la clave del éxito, sino pregunten a Naomi Campbel, su famoso andar no es igual sin tacones, el Miss Universo no lo ganan mujeres descalzas, Jhon Travolta no fuese tan famoso sino bailara en sus plataformas, Miss USA no llamaría la atención cada año si supiera dominar unos tacones y hasta las princesas de Disney están montadas en tacones

Una mujer se define por sus tacones, si son muy altos y patente eres puta, si son bajitos y nacarados eres mojigata y sin gusto, si son cerrados pasados de moda, si son sandalias el estrés de los pies, si son raros con qué los combinas, si son botas eres femme fatal o una Doña Bárbara citadina, en fin, los tacones anteponen que eres y a que vas, y si no que lance la primera sandalia – por no decir piedra - la mujer que no se haya montado en sus mejores y mas sexys tacones para amarrar a un ejemplar.

Hace unos años mi mamá vivía en tacones, por circunstancias de la vida tuvo que dejarlos y nunca vi tanta depresión por dejar de usar unos simples zapatos, porque son un mal necesario, afectan la columna pero aumentan el autoestima, influyen en la circulación pero arreglan la postura o simplemente te hacen sentir única, fabulosa y segura.

Creo que mas de uno por ahí debería caminar en tacones para ver si pueden trabajar, pensar y crear igual, muchos políticos debería gobernar montados en unos tacones, así lo hizo Bolívar, Miranda, Sucre, Bonaparte, Colón, entre otros, todos montados en tacones generaron las ideologías tergiversadas de hoy. El mundo cambia, el calentamiento global aumenta, las crisis se intensifican pero siguen saliendo más y nuevos modelos de tacones: de punta, cubanos, cerrados, de aguja, plataforma, de corcho, en fin.

Yo no ubico el futuro sin las mujeres entaconadas, yo no le veo futuro a una mujer sin tacones, y no conozco la primera mujer que haga un proyecto de vida sin pensar en que tacones se pondrá ese día. Por eso invito a cualquier mujer que no lo ha hecho todavía, que se atreva a hacer deporte extremo y se monte en tacones, que asuma su peo y deje el miedo, porque al final es mas fácil subir el Everest que tiene 8.850 metros que vivir y andar por la vida en 15cm sobre el nivel del mar.

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