domingo, 13 de octubre de 2013

In Love with New York


Soy medio cinéfilo, y digo medio porque no me gustan todas las películas, pero ciertamente me encanta el cine y la forma como cuenta historias, historias que viene acompañadas de lugares, paisajes, platos, momentos, etc que quedan grabados en mi mente como un sueño prediseñado con la esperanza de algún dia estar allí.

Cuando aterrizas en una ciudad como New York, para mi era como aterrizar en un gran estudio de televisión, el centro de casi todas las historias de amor, drama, suspenso, terror, acción, ciencia ficción y fantasía que había visto en mi vida, era llegar a la ciudad que ha sido mas destruida por directores de cine y hasta por fanáticos religiosos, era llegar un icono pop, a un emblema del “imperio” y la capital del mundo.
Era ir a la ciudad que se congeló en El Día después de Mañana, la ciudad de los Friends, donde se perdió Encantada, donde El Diablo se Viste de Prada, donde 5 amigas tuvieron Sexo en la Ciudad, donde el diablo tiene un abogado, donde las novias andan en guerra, donde hay un Project Runway cada año, entre otros.

New York es una ciudad en todos sus aspectos, es arrogante y bohemia, es monumental, es chic, es niche, es de buen gusto y vulgar, es odiosa, es agradable, es un bochinche, es inquieta, es educada y es mal hablada también. Mi primera parada fue en Times Square, como publicista era el cielo, como persona era un escándalo, como turista era increíble, pero confieso que llega un momento en que tanta luz satura, y es un lugar tan turístico que no sabes si quien vive en la ciudad y quien está de visita.

Mi siguiente parada fue Central Park, estar allí era como meterse en el País de las Maravillas de Alicia, porque inmediatamente te desconectas de la ciudad y te sumerges en un festín de cosas por hacer: manejar bici, correr, caminar, montarte en un bote, ir al zoológico, echarte en la grama, comer, dormir, tomar sol, etc. Pero mas allá de eso, era increíble ver como en Caracas tenemos un Central Park que no aprovechamos, que no disfrutamos por los prejuicios y el clasismo, físicamente no es nada distinto al de New York, culturalmente si, pero como habitantes de la ciudad somos muy malagradecidos.

Otra parada obligatoria era ver la ciudad desde las alturas, desde el histórico Rockefeller Center pude ver la ciudad en todo su esplendor y entender porque es la capital del mundo, pero también entender que nos falta tanto para llegar a ese nivel de desarrollo, no solo arquitectónico, sino cultural y comercial, que aunque tenemos un Rockefeller natural que nos regala vistas hermosas gratis, no le hemos logrado sacar provecho adecuado.

La 5ta Avenida para mi lado fashionista era el cielo, ver grandes tiendas y marcas, pero mas allá de eso, era ver como la vida de la ciudad está en las calles y no encapsulada en centros comerciales como aquí, la Av. Fco de Miranda no tendría nada que envidiarle si aquí hubiese seguridad y honestidad.

New York es poliglota, es una ciudad para todo y para todos, no hay nacionalidad que no se sienta bien en esa ciudad, desde el más ortodoxo musulman, pasando por el más estricto koreano y finalizando en el acartonado ingles son seducidos por todos los elementos que componen la ciudad, todos independiente de su idioma se toman su foto en la Estatua de la Liberta, el monumento LOVE, en el puente de Brooklyn, se compra su franela I LOVE NY, etc, es como si en New York todos habláramos el mismo idioma, o mejor dicho sin hablar, todos estamos conectados con la misma vibra.

Mucha gente me decía que NY se parecía a mi, que por todos lados era yo, y ciertamente vi mucho de mi en esa ciudad, pero vi mas lo que quería ser que lo que era, lo que quería para mi vida, lo que sueño, lo que me gusta, todo estaba allí. Sin embargo, entiendes que una cosa es ir de vacaciones y otra muy distinta vivir allí, porque es una ciudad que no se detiene, en consecuencia no te espera, te pasa por encima, no se para a ayudarte si te caes, no te saluda, no te de los buenos días, sencillamente te da la bienvenida, pero no la molestes.

New York es como esa sifrina de la que estas enamorado pero no te para, es amor platónico totalmente, es como una puta que te seduce pero que no te deja que la toques, es accesible pero paradójicamente VIP.


Volvería encantado de la vida, porque siempre es bueno ver a quien te gusta, y a mi me gusta New York.