domingo, 4 de diciembre de 2011

Se busca líder espiritual

Soy admirador de la gente que sigue sus sueños y o vive la vida tal como la quiere, en principio porque es un acto de valentía vivir sin complacer a los demás y segundo porque requiere un trabajo de constancia y perseverancia digno a aplaudir. Ahora bien, soy admirador de gente que conozco, de gente que he visto como ha luchado por sus sueños, de gente tangible y cercana, no de gente famosa que tiene siempre una historia de pobreza y tristeza detrás.

Últimamente me he encontrado con un movimiento de personas que no conoce ni remotamente la historia de ciertos personajes públicos y de la noche a la mañana admira enormemente. Es muy común y de mal gusto recordar frases celebres de las personas cuando mueren y no cuando están en vida, sucede en cada familia donde típico que lo que decía el tío muerto tiene más significado ahora, o las advertencias y cuidados de la abuela se extrañan hoy más que nunca, no obstante estos casos son personas que conocemos y entendemos el valor de cada palabra porque compartimos con esas personas.

Cuando murió Steve Jobs – QEPD – mucha gente, por no decir nadie, sabia quien era él, que había hecho y por qué tanto duelo en el mundo, gracias a Wikipedia la gente se documenta, entiende el nivel de la perdida e inmediatamente comienza una adoración por Steve Jobs inexplicable, donde todo el mundo postea sus frases celebres, su discurso dicho hace muchos años, su forma de pensar se convierte en una filosofía de vida.

Steve Jobs no hizo nada extraordinario más que seguir sus sueños y convertir sus locuras en productos de gran demanda, el hizo lo que debemos hacer muchos y que por razones necias no aplicamos.

Cuando ya pasaron los novenarios de Steve Jobs y bajó la fiebre por este señor, que insisto nadie hace 1 año mencionaba, salvo diseñadores y gente High Tech, el mundo volvió a la normalidad y Steve Jobs pasó a la historia.

Los venezolanos necesitábamos alguien que sea Trendic topic, un nuevo líder espiritual que les inspirara sentimiento de lucha y superación, alguien que rompiera obstáculos, es entonces cuando entra en escena Maickel Melamed, un economista de profesión y coach organizacional de oficio que practica deportes extremos a pesar de su retraso motor.

Maickel decidió un día correr un maratón de 42K en New York y desde allí se ha convertido en una inspiración para los venezolanos, logrando que todos siguieran minuto a minuto su recorrido de 15 horas en el maratón, haciendo trasnochar a muchos, gastarle los megas de navegación a otros, en fin. Maickel es el nuevo líder espiritual de los venezolanos.

Maickel al igual Steve solo ha hecho lo que ha querido, se ha arriesgado y eso se aplaude, pero hasta allí. No comprendo el afán de idolatrar a alguien que por su “discapacidad” ha hecho cosas fuera de su alcance, sencillamente siguió sus sueños.

Es muy triste ver como un país se impresiona fácilmente con gente común que hace simplemente las cosas como deben ser, gente que le hace caso a su corazón y no lo que dicen los demás. Pero más triste me parece admirar a alguien que hace 48 horas ni sabias quien era, ni que hace y ni como vino al mundo, y comenzar a seguir a la manada solo para estar en onda, para no quedarse fuera de las conversaciones. Personalmente creo que admirar a Maickel Melamed raya en la lástima, llevarlo a programas de televisión con música triste de fondo y que cuente como es su vida con su retraso motor es un bajo recurso de rating.

Lo más triste, es que ya nadie habla de Maickel Melamed, ya no importa, ya pasó, ya corrió, ya no es Hashtag mucho menos Trendic topic, ya no es Nick de Facebook ni de perfil de Blackberry. Steve Jobs también paso a la historia, ya paso el lamento, el duelo y la fiebre, mientras sigan existiendo Iphones seguirá vivo su recuerdo pero sus “frases celebres” duraron 1 semana, ya nadie las recuerda textualmente.

Estoy esperando al nuevo líder espiritual, necesitamos alguien que supere a Maickel Melamed, una historia más trágica, mas inspirador, que nos conmueva, necesitamos ideas para una película biográfica, necesitamos hablar de algo o de alguien, necesitamos un Hashtag.

Por qué en lugar de seguir a la manada y hacer lo que todo el mundo hace, revisamos bien que están haciendo ellos que nosotros no, que nos falta para alcanzar nuestros sueños y cumplir nuestras metas; por qué en lugar escribir sus frases celebres no comenzamos a escribir las nuestras, o por lo menos tomamos el ejemplo.

Por qué mejor no dejamos de escribir Nicks sin sentido para parecer inteligentes y escribimos nuestra propia historia, una historia que valga la pena contar, tan o más inspiradora que la vida de Steve Jobs.



Piénsenlo, “Nada es suficientemente grande como para no intentarlo” Maickel Melamed.

Cuando crucé el charco


Un día se me presentó una oportunidad de hacer un viaje, el viaje que tanto quería y que nunca organizaba, un viaje que veía a largo plazo, de esos viajes que harás “cuando tengas las condiciones”, un viaje a un mundo más allá de mi nariz… Europa.

Cruzar el charco me llevó un mes y 8 horas exactamente, el dinero estaba solo que yo no lo sabía, usé todos los comodines que ofrece la ley del trabajo; tenía una carrera contra el tiempo con Cadivi y laboralmente estaba en el momento más crítico de la oficina, cualquiera podría abortar la misión y planificar el viaje para otro momento. El destino estaba escrito y yo debía irme a conocer el lugar donde empezó todo, la cuna de nuestra historia.

Es muy triste cuando sales del país y notas la diferencia a leguas, de verdad se siente otro aire, otro oxigeno, estas en otra cultura y terminas desmintiendo la creencia de que todos somos iguales. Señores! No somos iguales nada, somos parecidos. No es ni siquiera el mismo español, y aunque es el mismo idioma sientes que estamos hablando lo mismo.

Más allá del turismo que hice, me tocó conocer la ciudad desde la perspectiva del que vive allá: hacer mercado, ir al médico, tomar el transporte público en cualquiera de sus presentaciones, etc. Y fue allí donde poco a poco fui entendiendo como todo tiene un orden y una sincronía, desde el peatón hasta el buhonero que vendía carteras de imitación, pasando por el ciclista y el mendigo, viven en perfecta armonía, cada quien tiene un espacio y los derechos y deberes sobre el mismo. Conocí en la práctica un mundo en el que los deberes tienen tanta importancia como los derechos, un mundo en que cada centavo cuenta y cada compra es finamente pensada antes de hacerse.

Era un mundo en que las putas tienen una calle y una jerarquía, y los gays un barrio completo, en el que hasta el yunkie cruza por el rayado. Era un mundo en que importa más el descanso que el desgaste, en que la gente trabaja para vivir y no vive para trabajar, y donde la gente vive y disfruta su ciudad, donde cualquier plaza es una discoteca y donde cualquier café es un sitio en encuentro.

Era un mundo en el que sin mucho dinero haces muchas cosas, donde el cine no es el único entretenimiento, donde un rio es perfecto para la cita ideal y donde el carro pierde protagonismo porque el Metro es el rey.

Lo más cumbre de todo es que lo que he contado arriba son cosas totalmente sociales, en ningún momento he mencionado tecnología, arquitectura, etc. Lo más impresionante es que el desarrollo de un país lo hace su gente, cuando la gente cumple sus deberes se le cumplen sus derechos y en esa ecuación el resultado sencillamente es el orden.

Es inevitable no querer quedarse en un mundo que huele a orden y a seguridad, mucho más cuando no la conoces, y tal como un viajero promedio me traje como souvenir las miles de cosas que no debemos hacer aquí, me traje comparaciones y aprendizajes, me traje respeto y tolerancia, una bolsa de orden y un kilo de seguridad.

Quienes quieran entender el valor de la organización, el respeto y la tolerancia, échense un viaje y crucen el charco, hay un mundo más allá de Sambil, Margarita e Higuerote, un mundo más grande donde todos tienen un lugar y un espacio, donde la calle tiene vida todo el día y donde la gente vive sin pensar en que va morir, un mundo muy parecido al que nos prometieron al separarnos de España hace 200 años.