viernes, 12 de diciembre de 2008

Al Fin llegó...


Al fin llego!!! La fulana Navidad, la misma que asociamos con licor, niño Jesus, amigo secreto y dia de los inocentes, la misma que nos hace olvidar hasta el divorcio mas traumático, o la perdida del familiar mas querido, porque nos llenamos de alegría y algarabía, de ponche crema y de nueces.

Sip, es así la navidad venezolana, muy distinta a la que sale en las películas del 24 en Venevision o la de los Picapiedras, no es ni parecida a la que escribió Charles Dickens en su cuento de Navidad, la nuestra es más escandalosa, mas parecida a una feria que a una época de amor, paz y reconciliación.

Nuestra navidad es correr por los “estrenos”, la Barbie que Gabrielita pidió, y el Max Steel de Danielito, es buscar como loco la licuadora que todos los años le regalo a mi mamá, y pelearme por un pernil en un mercado popular. Navidad es nuestra época amnésica, se nos olvida todo, pasamos el año quejándonos de la crisis, del dólar, de la inseguridad, de los buhoneros, los mototaxis y del calor, pero llega Navidad y Zas! Compramos en el Cementerio, cargamos un millón en cada bolsillo, nos montamos en mototaxis en nochebuena para llegar rápido a la cena de la abuela, y como amamos a los gringos nos ponemos un abrigo y dos bufandas para sentirnos como en el norte, no importa que estemos a 30 ºC.

Nuestra navidad es perfecta, comercialmente no hay mejor época, incluso en la industria discográfica, es la única temporada en que Betulio Medina vende disco de Oro; en la industria de bebidas, no hay ser que no tenga una botella de Manzanita para el 31, en la industria piroctenica, los números de ventas suben y explotan en el cielo, a pesar que los 300 casos de quemados el año pasado.

Cuando llega navidad nos cae bien todo el mundo, aunque el resto del año no nos soportemos, el jefe nos parece simpático, y su secretaria mas chévere, la que limpia nos da cosita y le regalamos hasta los clips, y cuanto “Cochinito” vemos le ponemos el “Aguinaldo” aunque los fines sean fraudulentos.

Cada navidad el costo de plato navideño es más costoso, y sin embargo comemos tanto o más que el año anterior. Cada año hay una nueva tendencia, hemos acumulado tantas que se nos olvidaron las nuestras, por eso ya no hacemos parrandas, ni tocamos aguinaldos, ahora esperamos al espíritu de la navidad, aunque se nos olvide el ritual año a año, y votamos en la lavadora el listado de deseos del año anterior; el arbolito ahora se viste a la moda, al punto de haber un comité en un país X que determina el color que dominará esta temporada, con significado incluido.

El nacimiento ya no se usa, rompe las paredes y me llena de musgo la casa, el buey se me parte a cada rato y la virgen Maria ya no tiene nariz, además cada pieza me cuesta una quincena, por eso optamos por poner una piezas decorativas alusivas al acontecimiento, teóricamente, mas importante de la humanidad, que además nos llevo a todo esto, me refiero al nacimiento del niño Dios, y el pobre niño es el que menos nos pasa por la mente en este mes.


No soy un antinavidad o un Grinch como comúnmente decimos, confieso que soy mucho de lo critico y me burlo de mi mismo, de nuestra idiosincrasia, que como hacemos las cosas, de esa memoria a corto plazo, no me río de ustedes, me río con ustedes, pero sin embargo, no puedo negar que definitivamente en este mes se nos olvidan las prioridades, con la excusa que me queda un año o mejor dicho 11 meses para recuperarme y poner todo en orden, además vienen las rebajas de Enero; en esta época perdemos el rumbo que nos costo 11 meses tomar; el mercado lo cambiamos por la cervezas, y los pagos del mes los dejamos pendientes, porque hay mucho que comprar, hay mucho por hacer, hay mucho que adornar.

Tal vez sea eso precisamente lo que hizo el niño Dios, traernos un mes de descanso, de catarsis, de utilidades y rifas, de ropa y lavadora nueva, un mes de pintar la casa, y cambiar los muebles, tal vez el mundo esperaba mucho de él, y le dio significado a una fecha que tal vez no lo tenia; creo que la navidad es un invento del hombre, quizás el mejor invento que socialmente se ha creado, además con una vigencia que se pierde de vista, el mundo podrá cambiar, podremos incluso ir a Marte, y volar con nuestros vehículos, pero estoy seguro que nunca, nunca, nunca dejaremos de hacer hallacas, jugar el amigo secreto, mucho menos tomar ponche crema con un Cd de “Faltan 5 pa`las doce”.