domingo, 5 de octubre de 2008

Que ladilla!!

En una oportunidad estuve conversando con un amigo, al cual le habían asignado un nuevo cargo, en un nivel jerarquico muy alto, emocionado por su ascenso le pregunto qué tal le ha ido, a lo que responde: Bueno bien, pero una ladilla el tema de planificación y manejo del negocio en tus hombros, en fin es lo que hay…

Dicha respuesta quedo en mi cabeza durante meses, en los que paralelamente encontré personas con respuesta similares, curiosamente todos mencionan la palabra “Ladilla”, lo que es normal en la idiosincrasia del venezolano, calificar todo de “ladilla”; claro esta, conscientes de la grotesca metáfora que estamos haciendo, y digo estamos porque lamentablemente estamos todos metidos en el paquete.

Pensando en la respuesta de mi amigo y de los demás ladillados que me encontré en el camino, me puse a imaginar como diría Tom Hanks si fuera venezolano y le preguntara como le va, su respuesta seria algo asi: Bueno me va bien, una ladilla la vaina, grabar películas, ser famoso, estar en los premios Oscar, etc.

Si le preguntara a Paris Hilton, diría algo asi: Fabuloso, aunque un poco ladilla porque mi papa me dejo todos los hoteles de la corporación a mi cargo y debo gerenciar todo un imperio hotelero, la vaina es una ladilla.

Imaginando un líder político como Mc Cain, diría algo como esto: Bueno la campaña bien, aunque es un poco ladilla por el tema de los votos, y luego si gano levantar toda una potencia mundial a nivel económico, etc, pero bue… ahí vamos.

Estos tres ejemplos son la exageración de lo que somos, pero reflejan claramente nuestra visión de lo que hacemos y como lo hacemos, o mejor dicho como lo asumimos, porque al final, por cultura o no, todo nos da ladilla, incluso se de casos donde es ladilla tener ladilla. Vamos por el mundo asumiendo grandes retos con ladilla incluida, y por eso ganamos la fama de flojos, cosa que sé que es mentira porque somos madrugadores habiendo rumbeado la noche anterior, somos responsables y luchadores, aunque nos de ladilla.

El tema de la ladilla va mas alla, nuestra ladilla se extiende hasta nuestras relaciones amorosas y la forma en que las establecemos, y si no, que de un paso adelante quien no se haya ladillado con unos mensajes intensos, o aquellas mujeres que no se hayan ladillado porque el tipo es medio lento, o aquellos hombres que se ladillan de pedir la prueba de amor, o aquel que no se haya ladillado de no verle futuro a la relación. Y si lo llevamos al plano laboral, quien no ha ladillado con una presentación a comité ejecutivo, o montando esa presentación de powerpoint que podría significar un ascenso, un plan de negocios o simplemente a cargo de un proyecto… todo!! En algún momento no ha dado ladilla.

Es ladilla visitar a la abuela que tanto nos quiere pero que al mismo tiempo huele a naftalina, nos ladilla pasear al perro que tanto pedimos de regalo, darle el puesto a la mujer embarazada, cumplir con la dieta que me salvará de un infarto, expresar nuestros sentimientos, incluso nos da ladilla decir un simple Gracias o un Por favor; nos ladilla hacer mas de lo que podemos.
Siempre he pensado que el mayor problema de este país no es la delincuencia, ni la vivienda, mucho menos la inflación, el gran problema es nuestra ladilla para hacer las cosas, para asumir retos y comprometernos con ellos, desde un matrimonio hasta un cargo profesional, nuestra ladilla de inventar, innovar y sacarle provecho a eso. No dudaría que a mas de uno le dio ladilla votar por el candidato que le gustaba, solo porque las encuestas decían lo contrario, incluso habrá mas de uno que le ladilla votar, ejercer un derecho, expresarse… y mientras éste y muchos otros países latinoamericanos suframos de ladilla, seguiremos siendo del sur, no por la ubicación geográfica, sino por lo debajo que estamos del resto.


Confieso que escribir esta nota, me dio mucha ladilla, pero en algún momento debía dejar la ladilla y escribir, escribirles, incluso escribirme, a ver si encuentro gente menos ladillada en el mundo, que me motive y me acompañe a dejar la pereza y hacer las cosas con ganas, para sacar muchas cosas que necesitan urgentemente salir adelante.