Cuando miro atrás y veo que no soy quien era, no me parezco
en nada a quien solía ser, que actuó y reacciono distinto, que opino distinto,
que veo la vida con suspicacia y que sobre todo quiero cosas distintas, todo
desde aquel día que me convertí. Miro atrás
y extraño muchas cosas, pero no puedo negar que me sienta mejor ahora y que
siempre me pelearé entre lo que soy, lo que fui y lo que quiero ser.
Era Navidad, mis primos y yo estábamos esperando las 12am
para salir a una fiesta, ya evidentemente no creía en Santa Claus y ya mi mamá
tampoco le hacia la suplencia; la fiesta era en casa de unos amigos de una
prima, entre ellos había un pretendiente de ella que la esperaba, nuestra
compañía tenia un interés adicional de protección y seguridad para ella. Llegamos
a la fiesta y había toda una celebración, música muy alta, gente bailando,
tragos, birras, etc., pero había entre tanta algarabía alguien que me llamaba extremadamente
la atención, paradójicamente normal y corriente pero cautivante.


Semanas después, tenía la sensación de que la gente sabía lo
que me había pasado menos yo, sentía algo muy parecido a la vergüenza aunque no
tenia muy claro que me avergonzaba. Mi madre constantemente decía que yo había cambiado,
que no era así, y yo no entendía a que se refería, pero en el fondo sabia que tenía razón, por eso me mandó
a trabajar para hacer algo por el país y para ayudar en la casa.
Así hice, conseguí un trabajo en un restaurant de comida rápida
y allí conocí quien se convertiría en mi mentor, Edgar, el había sido
convertido hace años cuando tenía 15, y desde entonces ha visto y ha hecho de
todo, así que dedico a enseñarme a cómo sobrevivir en un mundo donde siempre
tiene hambre de gente, como controlarla, con quien satisfacerla y con quien no,
con quien mezclarme y con quien no; pasaba mucho tiempo con él, incluso llegue
a pensar que quería algo mas conmigo.

Tenía nuevos amigos, atuendos nuevos, frecuentaba sitios
distintos y de ninguna forma podía dejar que mi familia supiera de este mundo
nuevo que conocí por accidente, de igual forma mi familia no les agradaría mis
amigos vestidos de negro, con ropa súper de moda y con edades distintas entre
sí, no entendería como un hombre como Abraham era amigo de un chico como yo y
viceversa. Así que la solución más inmediata fue irme alejando de mi familia,
para poder vivir la vida que me toco vivir y dejarlo a ellos con la vida que me
toco dejar.
Al convertirme perdí automáticamente la posibilidad de tener
una familia, la gente como yo no puede tener hijos y mucho menos una familia,
era una criatura de la noche y era visto como tal, el precio de aquella fiesta
que fue muy alto, y sin ánimos de parecer arrepentido no haría lo mismo si
volviera a nacer.

Finalmente la saqué de dudas y le dije que vivía como un
vampiro, tenía hambre de gente como un vampiro, que convivía con gente como yo
como los vampiros, que salía de noche como los vampiros y que no tenia vergüenza
y pudor como los vampiros, pero que afortunadamente no era nada de eso, porque
no podría vivir eternamente siendo así… siendo gay.